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¿Cuándo podremos decir que vencimos al COVID-19?



El año 2020 es el año del “aplazamiento social” El café, la reunión o la vista que tenemos pendiente termina escuchando la frase “después de que termine la pandemia” que debe ser una de las frases más pronunciadas de 2021. Ciertamente soy culpable de este tipo de optimismo, añorando el día en que pueda irme a la playa con mi familia, cenar con mis amigos y abrazar a todos. Mi hijo quien próximamente cumple dos años es uno de los miles que han nacido bajo la mirada restrictiva del COVID-19. Solo espero que el virus no lo traigan a mi casa.



Tengo más de un año tomando todas las medidas de control posible pero enferme a pesar de las vacunas y me estoy recuperando del COVID-19, estoy todavía débil pero sin problemas adicionales me pregunto cómo todo el mundo ¿Cuándo terminará la pandemia? Créanme que después que recibí por mi correo electrónico una prueba que decía POSITIVO la enfermedad se convirtió en algo muy “real”


Pero no estoy solo en ese sentimiento de desasosiego, mirar hacia el final de la pandemia no se limita a mi país y, a medida que avanza el lanzamiento de la vacuna (aunque de manera desigual), las personas de todo el mundo están centrando su atención en la celebración y el alivio, en vez que se yo de algo sencillo como la “prevención”. Sin embargo, la historia nos dice que el fin de las pandemias rara vez, si es que alguna vez se van, es claro, sencillo o incluso fácil de fechar, si tienen alguna duda solo piensen que cada vez que parece que lo superamos nos encontramos con aumentos de enfermos, internos y muertos.


La pandemia de gripe española de 1918, con un nombre engañoso porque no tiene nada que ver con paellas o corridas de toros, fue la más mortal de la historia si tomamos en consideración la relación letalidad y tiempo. Infectó a alrededor de 500 millones de personas en todo el mundo y mató entre 20 y 50 millones. Al igual que hoy, los ciudadanos fueron sometidos a restricciones sociales y se les ordenó usar máscaras. La pandemia disminuyó, pero identificar su fin exacto es casi imposible.


Tomemos la polio, por ejemplo. Se desarrolló una vacuna para la enfermedad en la década de 1950. Su inventor, Jonas Salk, se convirtió casi de inmediato en un héroe, pero la polio tardó casi tres décadas en controlarse y no hubo fiestas de celebración que marcaran la última infección adquirida naturalmente en 1984. Los historiadores de la medicina saben que las pandemias y epidemias son fenómenos sociales con información recibida de forma empírica (no ocurren en el vacío académico). Como resultado, sus finales ocurren de dos maneras. Existe la conclusión médica de una pandemia, cuando la incidencia de la enfermedad disminuye y las tasas de mortalidad se desploman. Pero también está el final social, cuando el miedo a la infección disminuye y las restricciones sociales se alivian ya sea por el costo político o porque sin violencia cada vez es más difícil controlar una población que nació después del final de la guerra fría.


En teoría, se puede tener uno sin el otro. Las tasas de coronavirus podrían disminuir, menos personas serán hospitalizadas y morirán, la ansiedad de las personas podría disminuir y la vida podría volver a la normalidad, en ese orden. O las infecciones podrían permanecer igual, pero la gente simplemente se enferma y se cansa de las restricciones y se lanza a las fiestas que había planeado, independientemente de lo que pase, el famoso TETEO no es elemento único de nosotros los dominicanos.


O las tasas podrían bajar, pero la gente sigue temerosa, ansiosa por volver a la "vida normal" e incapaz de dejar de lado algunas de las precauciones a las que nos hemos acostumbrado. También debemos recordar que el coronavirus es una enfermedad global y que diferentes lugares tendrán diferentes conclusiones sociales y médicas para sus respectivas versiones de la pandemia.


A medida que las naciones más ricas continúen vacunándose deben bajar las restricciones, el fin de sus pandemias podría llegar con relativa rapidez. Pero, ¿qué pasa con el resto del mundo? ¿Cuándo verán los países en desarrollo una conclusión similar? La verdad es que no sabemos.


Mire donde se mire, es poco probable que haya una fecha de finalización precisa para el final la pandemia. Solo hemos logrado erradicar con éxito una enfermedad (la viruela), y por todas las demás epidemias o pandemias de la historia, sus finales han sido complicados, prolongados y desiguales. Si bien es posible que todos necesitemos una dosis de optimismo (a veces ganado luego de sufrir la enfermedad), en lugar de planificar fiestas, viajes o días festivos, tal vez nuestro tiempo ahora estaría mejor gastado pensando en qué tipo de futuro queremos y cómo ponemos en práctica las lecciones que hemos aprendido el año pasado para sobrevivir esta pandemia que hoy no parece que irá para ningún lado.


Por lo menos el virus no sabe tocar a la puerta de tu casa.



Angel Lockward Cruz

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